la manta como refugio emocional –
La psiquiatra Eva García explica que cubrirse al dormir, incluso con calor, es una forma de que el cerebro
La psiquiatra Eva García explica que cubrirse al dormir, incluso con calor, es una forma de que el cerebro perciba seguridad.
Dormir con una manta en plena temporada de calor puede parecer extraño, pero tiene una explicación psicológica. La psiquiatra Eva García señala que este hábito no es una costumbre rara, sino una respuesta del sistema nervioso que busca seguridad. Cubrir el cuerpo transmite al cerebro la sensación de protección, lo que facilita la conciliación del sueño.
Según García, este comportamiento puede estar vinculado a experiencias de infancia en hogares emocionalmente impredecibles. En esos casos, la manta se convierte en un sustituto del confort que faltó en etapas tempranas de la vida. Taparse, incluso parcialmente, es entonces un mecanismo de supervivencia que ayuda a reducir la vulnerabilidad percibida.
La especialista añade que algunas personas optan por cubrir solo parte del cuerpo, como dejar una pierna afuera, no por el calor, sino para sentir conexión con la realidad. Este gesto refleja la necesidad de equilibrio entre seguridad y libertad, y demuestra que los hábitos nocturnos están profundamente ligados a la historia emocional de cada individuo.
Dormir con manta, incluso en noches calurosas, es un recordatorio de que el descanso no depende solo de la temperatura, sino también de la seguridad emocional. Más que un hábito extraño, es una forma de que el cuerpo y la mente encuentren calma.




