Casi cuatro de cada diez universitarios peruanos padecen la enfermedad –
De acuerdo a los resultados del II Estudio de Salud Mental en Universitarios del Consorcio de Universidades, los niveles
De acuerdo a los resultados del II Estudio de Salud Mental en Universitarios del Consorcio de Universidades, los niveles de depresión, ansiedad y tendencias suicidas se encuentran en cifras alarmantes. Aunque ya pasaron seis años desde el inicio de la pandemia, el declive en la salud de los jóvenes aún es un flagelo persistente. Publicada en 2025, la investigación fue realizada por la Universidad de Lima, la Universidad del Pacífico y la Universidad Pontificia Católica del Perú.
El estudio se realizó en una muestra de 6,798 estudiantes de pregrado. En cuanto a ansiedad, el 37% de alumnos reporta síntomas severos y extremadamente severos. El 29% presenta esos mismos indicadores en materia de depresión. Además, un 27% de los encuestados padece estrés crónico. Un 41% de los jóvenes afirma tener altos niveles de satisfacción con la vida. En contraste, un 9% expresó sentirse insatisfecho.
En cuanto a la ideación suicida, los alumnos hicieron declaraciones alarmantes. Expresaron haber sentido que la vida “no vale la pena” (34%) y deseos de morir (36%). El 34% de los consultados afirmó haber pensado en quitarse la vida, mientras que el 16% reveló haberlo contemplado o planificado. El 13% de los estudiantes confesó haber llevado a cabo un intento.
Perú21 sostiene que el estudio evaluó factores de “malestar emocional”, incluyendo la somatización del malestar psicológico, la baja autoeficacia académica y las experiencias de violencia. La salud física también fue considerada: un 11% de alumnos manifestó haber sufrido violencia física durante el último semestre. En este contexto, un 35% alegó ser víctima de violencia psicológica.
Aunque se hayan obtenido percepciones positivas de los universitarios, como un buen rendimiento académico personal (54%) y alta motivación por el estudio (38%), es imposible ignorar el desgaste emocional que existe detrás, que se exacerba con malos hábitos de sueño y alimentación. Si bien se ha extendido desde el 2020, la atención psicológica (que recibió un 28% de futuros profesionales) aún debe priorizarse en este sector de la población.




